Fútbol y política | dailycritic.com

Lo más interesante del deporte nacional que se ha convertido en el fútbol no suele ocurrir durante el campeonato, sino precisamente en los meses que transcurren entre el final de una temporada y el inicio de la siguiente. Lo que sucede en las oficinas de los entrenadores y representantes de los jugadores es mucho más revelador que lo que sucede en el terreno de juego.

A ver si no, y, por ejemplo, a la fantasía. Juana Laporta, presidente del Barcelona -Barça, si se quiere-, mientras tiraba de la contabilidad creativa para intentar salvar el club que ha vuelto a presidir mediante esa artimaña económico-contable que llamaba ‘palancas’. Se trata ni más ni menos que de la venta por varios cientos de millones de euros de un alto porcentaje de los derechos televisivos que el club debe formar parte de LaLiga durante los próximos 25 años. El primer 10% lo vendió al fondo de inversión estadounidense Sixth Street y así podrá cubrir las pérdidas millonarias del año pasado que, al parecer, le impidieron comprar para la próxima temporada.

Como creo que ya estamos en la quinta o sexta ‘palanca’, confiesa que ha perdido la cuenta de los porcentajes y millones obtenidos por Laporta después de haber endeudado más al Barça durante un cuarto de siglo. Y todo eso, que ya se me olvidaba, para poder hacer esas grandes compras que, al menos a priori, le garantizan al entrenador ciertas opciones de llegar a lo más alto en el próximo campeonato y en la Champions.

se esta haciendo algo similar Pedro Sánchez, Primer Ministro, aumente el gasto público sin límites; repartiendo unos céntimos por litro de combustible al ciudadano que va a la gasolinera y aún contempla cómo con los mismos euros que el año pasado ahora llena sólo la mitad del depósito, o regala viajes en tren durante tres meses a los que debería estar muy agradecido ciudadanos ante la magnanimidad de su presidente. Eso sí, muy pronto se dan cuenta de que ese dinero es suyo y que el Estado recauda a través del IRPF, el IVA y los cientos de impuestos que asfixian al mismo ciudadano. Y todo ello, unido a este disparatado plan de “medidas de ahorro, eficiencia energética y reducción de la dependencia energética del gas natural”. No todo es suficiente para intentar desviar la atención de los ciudadanos del caos económico en el que nos ha sumido el gobierno (deuda, inflación, PIB, empleo…) y que será muy difícil desterrar de la conciencia ciudadana simplemente porque ese es el látigo que late cada día, cada hora, cada momento.

campeón del desastre

Cuatro años habían pasado el pasado mes de junio Pedro Sánchez formó su primer consejo de ministros tras ganar la moción de censura a Mariano Rajoy. Solo siete de los ministros que nombró sobreviven hoy (nadia calvino, teresa rivera, margaret robles, María Jesús Montero, Fernando Grande-Marlaska, Rey Maroto Y louis aviones).

Atrás quedaron esos tiempos en que Sánchez fue el líder político mejor valorado. Cuatro años después, el presidente apenas camina por la calle. Y, cuando lo hace, es casi a escondidas porque, cuando los ciudadanos lo tienen a la vista, no tardan en silbarlo y regañarlo.

El problema del presidente ahora es todo lo contrario, que es tan conocido que ya nadie confía en él. Su falta de credibilidad por las constantes contradicciones con las que se topó durante sus cuatro años en el poder hablan por sí solas más que cualquier malabarismo político. Ni sus continuas campañas de foto llamada en el que se convierte en cualquier medida o acto político.

Precisamente por esa falta de cariño que el ciudadano español ya no teme expresar (el “¡fuera, fuera…!” es lo más dulce que escuchan los castos oídos presidenciales), Sánchez se vuelca cada vez más hacia el foro internacional. , donde se mueve más a gusto que en ninguna ciudad de Extremadura, Canarias, Castilla, Andalucía, Galicia o Aragón y, entre otras cosas -creo que eso es lo que piensa-, sus apariciones en la Cumbre de la OTAN en Madrid, Moldavia, Bélgica, Polonia, Marruecos, Francia, Rumanía, Eslovaquia, Italia, Irlanda, Alemania o Ucrania, los mismos acaban otorgándole un puesto internacional llamativo que suaviza un poco el susto que se producirá en las próximas elecciones.

Pero me temo que tampoco la puerta ninguno de los dos Sánchez serán fácilmente reclutados en el futuro mercado de líderes a considerar para gobernar los destinos de cualquier institución pública o privada con un trasfondo tan artificial y engañoso como ineficiente e ineficaz. El tiempo dirá.

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