Pese a las carencias, selecciones latinoamericanas sueñan con destronar a Europa en el Mundial Sub 20 | Mundial Sub 20 Costa Rica 2022

Los equipos latinoamericanos de fútbol femenino que compiten en el mundial sub 20 en Costa Rica sueñan con derrocar a las grandes potencias y ganar el título por primera vez, en una batalla desigual con Europa y Estados Unidos, los reyes de la categoría.

Cuando la selección colombiana Mariana Muñoz nació en 2003, la Bundesliga femenina ya llevaba más de una década en competencia, mientras que en su país la liga femenina se encuentra actualmente paralizada por falta de financiamiento.

A finales del siglo XX, cuando se fundó la selección colombiana femenina, Alemania ya era la segunda del mundo. Desde entonces ha sumado tres Mundiales en la categoría Sub-20.

Estas diferencias no impidieron que Colombia, con un gol de Muñoz, obtuviera una victoria histórica ante la poderosa Alemania, hazaña que también persiguen las otras representaciones latinoamericanas aún en liza: Brasil, México y Costa Rica.

lucha desigual


Sin embargo, mientras los campeonatos femeninos de estos tres países no están operativos desde hace menos de una década, el de España, actualmente segundo del mundo, se lleva a cabo desde 1988 y el de Francia desde 1968.

Además, solo la brasileña Lauren Leal (Real Madrid) y la colombiana Gisela Robledo (Tenerife, España) juegan en las ligas europeas, contra estrellas del Olympique de Lyon, FC Barcelona, ​​Eintracht Frankfurt, Paris Saint Germain o Bayern Munich.

Hasta la fecha, solo Brasil ha logrado llegar al tercer lugar en un Mundial Sub 20 y Colombia al cuarto lugar, en un torneo dominado por Alemania y Estados Unidos, con tres títulos cada uno.

América Latina debe imitar “a los clubes y diferentes ligas de Europa, Estados Unidos y Canadá”, donde el fútbol femenino “está bastante avanzado”, dijo a la AFP la exentrenadora colombiana Myriam Guerrero.

“La falta de torneos afecta mucho” porque “no hay una competencia internacional constante que te nutra y haga crecer a tus jugadoras a otros niveles”, dijo a la AFP Leonardo Cuéllar, coordinador de fútbol femenino de la Selección Mexicana de Futbol Pumas.

Brasil, el mejor posicionado


Brasil, donde por ley las mujeres tenían prohibido jugar al fútbol en el siglo XX, afronta el Mundial con jugadoras de una liga que se creó en 2013 con 20 equipos. Ahora son 64 en las tres divisiones del Brasileirao, aunque la primera categoría solo se juega durante siete meses.

El técnico brasileño Jonas Urias cree que tiene a su disposición “la generación con más jugadores que trabajan profesionalmente en sus clubes”.

Con este mimbre, la ‘canarinha’ peleará este martes en el Grupo A, junto a España y Australia, por uno de los billetes a cuartos de final, en una llave en la que Costa Rica, sin liga profesional, ha quedado excluida de la carrera.a antes de cambiar

“El movimiento de base para el desarrollo del fútbol femenino es muy reciente en Brasil”, dijo a la AFP Bibiana Bolson, periodista brasileña del “podcast B6”.

“A lo largo de los años, las chicas que alimentaron a la selección brasileña ni siquiera han tenido un club para entrenar”, agrega.

Colombia y México, a la heroica


México y Colombia lo juegan contra Alemania y Nueva Zelanda en el grupo B. Las ‘cafeteras’ lo hacen en medio de la cancelación del Torneo Clausura local, que desató la protesta de las jugadoras del equipo en su debut en la última Copa América.

Según la Asociación Colombiana de Futbolistas Profesionales, el 70% de los futbolistas tenían contrato en 2022, aunque la “mayoría” estuvo vinculado formalmente a sus clubes solo por 107 días de competencia.

En México, el campeonato femenino comenzó en 2017 con 16 equipos y 406 jugadoras. Hoy tiene 18 equipos con 476 jugadores, pero fue recién en el Clausura 2022 que se llevó a cabo un torneo Sub 17.

Los expertos creen que el fútbol femenino ha avanzado mucho en la región, con más patrocinadores y gente en los estadios, pero aún falta avanzar en los derechos laborales de las mujeres, su equiparación salarial con los equipos masculinos y en ligas locales más profesionalizadas.

“No se trata solo de querer jugar, es saber si el fútbol profesional me da estabilidad económica y seguridad, y eso hay que normalizarlo desde la base hasta la élite”, dijo a la AFP Ana Paola López Yrigoyen, exjugadora de la liga mexicana con Pumas, Pachuca y Cruz Azul.

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